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lunes, 19 de marzo de 2012

Contexto homófobo

Hasta hace un tiempo, parecía que ser gay, lesbiana o transexual implicaba renunciar al proyecto de crear una familia y ser más bien promiscuo, pero ahora ya no es así, cada vez son más las parejas homosexuales que deciden formarla, casándose e incluso teniendo hijos.

Otra idea, ¿os habéis fijado que los homosexuales deben salir del armario constantemente? No es algo tan épico como en las películas, con todos los conocidos reunidos en la sala de estar de casa. Es, más bien, algo que se repite y se repetirá en la vida de todo gay. Cuando conozca una persona, deberá justificarse, cuando empiece a trabajar en un sitio nuevo también. Y es que, tal y como dice la psicóloga Paula Alcaide, “por defecto eres heterosexual si nadie demuestra lo contrario”.

Por lo tanto, podemos decir que la homosexualidad convive en un contexto homófobo, en el que debe justificarse, diferenciarse de los demás. Al fin y al cabo, es desigual. Y debe aguantar los ataques por parte de las clases más conservadoras incapaces de sacarse el vendaje que llevan en los ojos y abandonar el odio que tanto les pudre por dentro.

Esta semana, en AmbienteG leíamos que en el Reino Unido ya ha empezado el proceso para aprobar la ley de matrimonio homosexual. Con cosas como estas se ve las diferencias de España con Europa, David Cameron declaró que “los conservadores creemos en los lazos que nos atan; que la sociedad es más fuerte cuando nos ofrecemos nuestros votos y nos apoyamos el uno al otro. Así que no apoyo el matrimonio gay ‘pese’ a ser conservador. Apoyo el matrimonio gay ‘por’ ser conservador”. En España, Mariano Rajoy no diría algo así en la vida.

Bueno pues, está muy claro que David Cameron es un activista a favor de los derechos LGTB y, al fin y al cabo, la igualdad. De hecho, anunció que no donaría ayudas a los países de África con leyes que discriminen el colectivo homosexual, algo que el presidente de Uganda, Yoweri Museveni, criticó duramente. Pues bueno, en Reino Unido ya ha empezado el proceso para permitir a las personas del mismo sexo contraer matrimonio.

Pero en el medio de comunicación ultraderechista Intereconomía la noticia no es esa. El titular dice: “Los ingleses no apoyan el ‘matrimonio homosexual’”. Según lo que publican, en las 2.500 iglesias católicas de Gran Bretaña, se leyó un comunicado de los obispos en contra de esta ley. No, redactores de Intereconomía, no, “los ingleses” no son los obispos ni los participantes en la encuesta del periódico conservador The Daily Telegraph según la cual, el 45% sí apoya la ley, el 36% no, el 14% la considera “una prioridad” y el 78% cree que “el Gobierno tiene otros asuntos más importantes de qué ocuparse, y este no debe tener prioridad en el Parlamento”. Que los votantes no crean que es una prioridad no significa que estén en contra, esta información está totalmente malinterpretada.

Por lo tanto, es difícil y complicado ser homosexual y convivir en este entorno de rechazo, pero cada uno debe ser feliz consigo mismo y vivir dignamente y lo más feliz que se pueda. ¡Ánimos!

martes, 4 de octubre de 2011

Elena Anaya

Si nuestras mano se encuentran en mitad de la mesa terminamos juntas, ¿vale?

Posiblemente una de las frases más difíciles de olvidar de la película Habitación en Roma, de Julio Medem. La tensión, el deseo, la nostalgia, la ilusión… y un final tan inesperado como el inicio. Muchos conocieron en ese filme a Elena Anaya y empezaron a pensar que podía convertirse en la nueva embajadora del talento español. Algunos afirman que sigue los pasos de Penélope Cruz, y además se ha convertido en chica Almodóvar en su último trabajo La piel que habito, que ya levanta pasiones. Pero Elena afirma que Penélope y ella tienen más de distintas que de iguales.
 
Elena Anaya no es una de esas actrices que debutaron en su infancia, ni tampoco descendiente de una familia de actores, ni tan siquiera la aceptaron en las primeras pruebas de acceso a la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. Como afirmó ella en un encuentro virtual con sus fans en 20minutos.com, ‘siempre lo había llevado dentro, como un sueño muy lejano’. A simple vista, sus inicios parecieron poco motivadores. Pero con la brillante interpretación en Lucía y el sexo, de Julio Medem, el público se da cuenta de que sí puede ser oro lo que al principio no reluce. El trabajo duro, la tenacidad y la autenticidad han hecho de Elena Anaya una de las actrices más valoradas de nuestro país.
 
Debutó en el cine com Familia, de Fernando León, y compaginó sus estudios de arte dramático con obras de teatre como Una luz que ya no está, y también en proyectos de cine como Las huellas borradas, de Enrique Gabriel. Pero fue Belén, la niña seductora de la película de Medem, quien la dio a conocer y le premió con un Goya.

Los años de degustación de las mieles de Madrid quedaron algo atrás cuando Hollywood descubrió su enorme potencial. A partir de 2004, Elena empezó su carrera en Estados Unidos con películas como Van Helsing, de Stephen Sommers, o Dead Fish, de Charley Stadler. Su vuelta a España fue por la puerta grande con Alatriste, de Agustín Díaz Yanes. Una carrera tan meditada como trepidante pero, según Elena, ‘ser actriz no le ha supuesto renuncias, sino un enriquecimiento como persona’.

Musa de Almodóvar

Pero quizá el mejor papel, aunque odiado por algunos sectores de la sociedad, y también admirado por otros, es el de Alba en Habitación en Roma. La creciente fama de Elena ha culminado con el estreno de La piel que habito, que protagoniza junto a Antonio Banderas. Ya trabajó con Pedro Almodóvar en Hable con ella hace ya diez años, pero esta vez la actriz asegura estar en completa sintonía con el director, con el que ‘no hubo ni un solo día en el que nos costase entendernos’. Elena describe a Pedro como fácil, apasionado y generoso, que te cuida y te respeta. La interpretación de Vera no ha dejado indiferente a nadie.

Junto con el éxito ante el inminente estreno de la película, este verano ha estado marcado por un cierto revuelo mediático. La revista Cuore publicó en agosto fotos de la actriz con su pareja en una playa nudista de Menorca, imágenes que recorrieron todo el país. Elena Anaya consiguió ser Trending Topic de Twitter sin querer. Además, la ya conocida terquedad de los paparazzi ha conseguido desvelar la identidad de la pareja. Se han llegado a publicar fotografías tomadas hace dos años en las que ya se sospechaba que estaba con esa chica, a la que ahora ya se le pone nombre. 

Se trata de Beatriz Sanchís, una valenciana que también trabaja en cine y llegó a ser nominada al Goya por su cortometraje La clase, con el que debutó en la Berlinale. Con el segundo corto, llamado La mitad de mí, se incluyó dentro de una lista de cortometrajes del Ministerio de Cultura.
 
Un carácter apasionado ante la vida

Los caminos de Elena y Beatriz se cruzaron en el instante en que la directora le permitió visionar su trabajo a la actriz, que afirmó que 'sospechaba que los trabajos de Beatriz escondían algo único y que me sería difícil encontrarle parecidos a otros trabajos que jamás hubiese visto, pero no imaginé que estarían tan a años luz del resto. Al igual que ella, no podían ser de otra manera (…) Su carácter apasionado ante la vida hace que sus historias también lo sean’.

 
En 2012 se estrena el primer largometraje de Beatriz Sanchís, llamado Todos están muertos, en el que Elena tiene papel protagonista. La actriz no se ha pronunciado sobre su orientación sexual ni sus relaciones de pareja, tan sólo respondió cuando el diario El Mundo la incluyó en la lista de los 50 españoles LGTB. ‘No leo ese periódico’, dijo Elena, y no hace falta nada más. A pesar de la polémica desatada por las fotografías, la actriz sigue haciendo uso de la discreción y la indiferencia, dos armas legítimas y eficaces para no empañar su rotundo éxito.

La Sexta habla sobre las polémicas fotos en Verano Directo. ¿Dónde está el límite entre la privacidad de las personas? ¿Qué significa ser un personaje público? ¿Periodismo o intrusión?


lunes, 3 de octubre de 2011

Medios y homosexualidad

La agencia EFE ha difundido recientemente una entrevista al presidente de Casal Lambda, Félix Rodríguez, donde afirma que en España todavía hay algunos medios de comunicación homófobos.

En el marco del seminario internacional de 'Periodismo y lenguaje políticamente correcto', organizado por Fundéu BBVA y la Fundación San Millán, de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, el abogado ha analizado el tratamiento dado por los medios de comunicación españoles a los homosexuales y transexuales durante las últimas cuatro décadas.

Félix Rodríguez es abogado y catedrático, y también analista habitual del lenguaje gay-lésbico y eplica que el tratamiento mediático ha cambiado mucho, des de las noticias que hablan de 'vagos y maleantes', pasando por los 'desviados', hasta llegar a un concepto más normalizado. Según explica, una crónica de sociedad publicada en 'uno de los principales periódicos españoles' en 1973 hablaba sobre una fiesta gay en Nueva York demostrando su 'indignación porque un país civilizado diera cobijo a semejantes delincuentes'.

Hasta hace poco el término 'homosexual' no estaba ni en el diccionario de la Real Academia, pero sí se utilizaban con normalidad palabras como 'invertido' o 'desviado'. Actualmente, la definición de la RAE por homosexualidad es: Inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo. Y si buscamos el concepto erótico, se trata de un adjetivo relativo al amor sensual o que excita al apetito sexual. En cambio el concepto heterosexualidad se define como inclinación sexual hacia el otro sexo.

El simple hecho de incluirse en el diccionario es, para Félix Rodríguez, una demostración de gran sensibilidad y de ella hacen uso la mayoría de medios de comunicación al redactar sus informaciones. No obstante, el abogado considera que aún quedan 'latentes tópicos y prejuicios, que salen a relucir en determinados comentarios'. Este punto se nota cuando las personas tienen que ir más allá de la aceptación de la condición sexual, hacia la reconsideración de conceptos como la familia.

Según Alfonso Llopart, asistente a las jornadas y director de la revista Shangay, la homosexualidad 'no ha dejado de ser negativa en la sociedad aunque nos hagan creer que así es'.

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