Eres la visita...

domingo, 4 de diciembre de 2011

Un regalo de domingo

En esta tarde de domingo, os regalamos un poema de Maria Mercè Marçal, una mujer feminista, lesbiana y luchadora con una vida apasionante. Hablaremos de ella más adelante, pero para ir abriendo boca...

Lugar del crimen

Igual que el asesino vuelve al lugar del crimen
tras perder la memoria y el olvido
y en el umbral encuentra al que creía muerto
y se vuelve su esclavo sin saber por qué
y se convierte en perro, y vigila la casa
en contra de la muerte, contra el ladrón ausente
que quizá le robara el precio del rescate,
así regresaba yo al lugar del amor.

Versión original en catalán: 

Lloc del crim
Com l’assassí que torna al lloc del crim
havent perdut la memòria i oblit
i en el llindar troba qui creia mort
i se´n fa esclaus sense saber per què
i es torna en gos, i li vetlla el casal  
contra la mort, contra aquest lladre absent  
que pot robar-li el preu del seu rescat,
així  tornava jo al lloc de l’amor.




Breve historia del SIDA (Parte II)



Cuando apareció el SIDA, las autoridades sanitarias no colaboraron demasiado con los movimientos gays. Por ello se crearon organizaciones con el fin de proporcionar atención sanitaria y ayuda psicológica para los enfermos y sus familiares.

Pero la lentitud de respuesta de las autoridades políticas y médicas ante la epidemia, causó una radicalización de la comunidad gay. Se quejaban que los gobiernos no invertían en investigación y en pagar asistencias de calidad. De hecho, los grupos más radicales llevaron a cabo acciones muy agresivas de protesta. Los artistas y publicistas ayudaron mucho a hacer visibles estas acciones.

Una de las acciones más importantes de las organizaciones de afectados por el SIDA fue la creación del buddie (“amigo”). Consiste en una persona voluntaria para ayudar a los pacientes en sus tareas cotidianas. Muchas personas cultas y bien formadas quisieron ayudar a los enfermos, y empezaron a criticar y a mostrar ideas para cambiar el sistema médico.

La asociación ACTUP (AIDS Coalition to Unleash Power, “Coalición del SIDA para Desencadenar el Poder”) fue de las más activas, que gracias a su insistencia, se aceleraron los ensayos de nuevos tratamientos. Presionaron para que se invirtiera más en una investigación para encontrar una cura. Su importancia fue tal que pacientes de otras enfermedades aprendieron a organizarse también.


En otros países la situación fue diferente, ya que sí que se produjo un modelo de cooperación para ayudar a las víctimas. Querían acabar con la discriminación al derecho de visita en los hospitales y en la seguridad social y asistencia sanitaria. También fueron clave en la difusión de información para prevenir el virus y ofrecieron asistencia psicológica.

En torno a 1990, aparecieron los medicamentos antivirales, los AZT. No era una cura definitiva, pero se podía evitar la muerte del paciente. En 1996 aparecieron los llamados cócteles de medicamentos, que ayudaban a augmentar la esperanza de vida, haciendo del SIDA una enfermedad más bien crónica y no mortal. Se podía, por lo tanto, llevar una vida más bien normal, pero sin devolver por completo la salud.

El SIDA sirvió de ejemplo para todas las personas, también las heterosexuales, poniendo en la mesa aspectos como el derecho a las visitas hospitalarias, la vivienda, el seguro, las pensiones y las herencias. Pero también provocó la unión de gays y lesbianas para luchar contra su enemigo común.


Fuente:
- "Gays y lesbianas. Vida y cultura. Un legado universal" de Robert Aldrich (ed.)


Y así acabamos hoy nuestra semana especial dedicada al SIDA. Hemos querido hacer nuestro pequeño homenaje a las víctimas de esta enfermedad y a sus familiares y amigos más próximos. El SIDA nos implica a todos y la información y el conocimiento son la mejor forma de luchar contra este virus.

sábado, 3 de diciembre de 2011

Breve historia del SIDA (Parte I)


Hasta los años 70, existían enfermedades de transmisión sexual que podían curarse con tratamiento médico. Muchos gays incluso bromeaban sobre ello, hasta encontraban parejas en los hospitales. Pero en 1981, el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) publicó un informe sobre un síndrome desconocido que afectaba a los gays jóvenes, causando ya diversas víctimas.

Los jóvenes morían muy pronto, cosa que provocó la aparición del miedo a la pandemia. Primero se llamó a la enfermedad Síndrome de Inmunodeficiencia Relacionada con los Gays (GRID), pero después se cambió por Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), ya que supone la alteración del sistema inmunitario como consecuencia de la acción del virus VIH y, por lo tanto, la aparición de una o diversas enfermedades.

La enfermedad es un problema de salud importante, por su trascendencia sanitaria, pero también por su repercusión social. De hecho, los homosexuales se preocuparon por si esto supondría un duro golpe a su estilo de vida, pero la Iglesia lo vio como un castigo de Dios al colectivo LGTB por su vida en pecado. De hecho, muchas personas conservadoras siguen manteniendo esa tesis, como se puede ver en esta noticia del año pasado.

Posteriormente se descubrió que no era una enfermedad homosexual, ya que, en primer lugar, se transmite por sangre (primero se descubrió que se había transmitido sangre contaminada en transplantes de órganos y tejidos, pero des de 1986 se ha llevado a cabo un riguroso control sanitario para evitarlo), de modo que muchos heroinómanos se infectaron del virus. El riesgo de infección por compartir agujas y otros objetos usados en drogas inyectadas es muy alto.

En segundo lugar, se descubrió la transmisión sexual del virus. No solo en relaciones homosexuales, se puede transmitir en relaciones heterosexuales, de hombre a mujer y de mujer a hombre. De ahí la importancia de los preservativos y de la prevención. La información es fundamental para evitar situaciones de riesgo y sin protección.

Y, finalmente, la transmisión también se puede llevar a cabo de madre a hijo, cuando la mujer embarazada está infectada por el VIH. La probabilidad que se produzca es entre un 20 y un 25% en el embarazo, el parto y la lactancia materna.

Por lo tanto, hay que ir obviando los mitos falsos, que ya aparecieron en los años 80 y muchos duran hasta la actualidad por la ignorancia y el miedo. Así pues, no pasa nada si se comparten vasos, ir a baños públicos, compartir cepillos de dientes (cosa que no se recomienda más bien por cuestiones de higiene), por un apretón de manos, picaduras de insectos, abrazarse o besarse.

 

Fuente:
- "Per un futur sense SIDA. No te'n desentenguis" del Departament de Salut de la Generalitat de Catalunya
- "Gays y lesbianas. Vida y cultura. Un legado universal" de Robert Aldrichv (ed.)

viernes, 2 de diciembre de 2011

Philadelphia


La película explica la historia de Andrew Beckett (Tom Hanks), un abogado que se ve obligado a esconder su homosexualidad y, concretamente, que está contagiado por el SIDA. Los jefes de su bufete se enteran y lo despiden. Entonces Beckett decide demandarlos por despido improcedente, pero ningún abogado quiere defender su caso.

Entonces encuentra a Joe Miller (Denzel Washington), que primero se nos presenta como una persona homófoba y muy poco tolerante (por ejemplo, hay una escena que está hablando con su mujer sobre la homosexualidad y él comenta que no le parece natural. Ella le dice que su tía es lesbiana y entonces él, bromeando, le dice a su hija, que no tiene ni un año, que no se acerque a ella). Pero ve cómo Beckett es acosado en la biblioteca cuando el gerente le pide que se vaya a otra sala más apartada de todo el mundo “para estar más cómodo”. Ahí se da cuenta de que se está llevando a cabo una injusticia y decide actuar.

A lo largo de la película veremos a Joe Miller que luchará y defenderá su caso. Puede que su ideología y sus creencias sobre la homosexualidad no hayan cambiado, puede que siga sin entenderlo, sin estar de acuerdo, pero aún así defenderá a Andrew Beckett, que ha sufrido acoso y ha sido discriminado por su orientación sexual.



La homosexualidad se presenta de un modo muy realista, sin estereotipos, como algo de lo más normal, como realmente es. Y el trato del SIDA también es muy correcto, aunque la época en que se ambienta el film, los años 80, se veía la enfermedad como el “cáncer homosexual”, que se aceptaba que fuera la enfermedad de los gays por su “vida pecaminosa”, en la película no se apoya en absoluto estos argumentos (totalmente falsos).

Con esta conmovedora película, se puede ver que los homosexuales y los enfermos de SIDA pueden defender sus derechos, que deben vivir dignamente, que el acoso y la discriminación por razón de orientación sexual o enfermedad es intolerable. Hay que evitar la creación de un estigma, debemos integrar los enfermos en la sociedad, ya que no son culpables de su enfermedad. Pero también es básica la información y la prevención para evitar el contagio.

Aquí hay una de las escenas más brillantes de la película, más dramáticas y más impactantes. Andrew Beckett dará una importante lección a Joe Miller sobre la vida, la pasión y humanidad, escuchando La Mamma Morta de Maria Callas:

jueves, 1 de diciembre de 2011

Famosos para concienciar del Sida

En la semana contra el Sida se llevan a cabo distintas iniciativas para recaudar fondos y concienciar a las personas de esta enfermedad, sus causas y sus consecuencias. En un gran número de ocasiones, estas campañas cuentan con la colaboración de una celebridad para obtener mayor éxito y repercusión.
El cantante homosexual y portador de Sida Freddie Mercury fue uno de los primeros en posicionarse a favor de la lucha contra el Sida, actuando en el festival de rock Live AID en 1985. Antes de fallecer a causa del virus, Mercury, conocido mundialmente como Queen, creó una Fundación para luchar contra el Sida. Asimismo, trabajó para ayudar a las personas que estaban en su misma situación. Después de la muerte del cantante, se siguió luchando contra el Sida y por este motivo se lanzó un disco que en pocas semanas pasó en primera posición del Reino Unido. En Navidad de 1992, se sacó al mercado un video doble del concierto Tributo a Freddie Mercury cuyas ganancias se destinaron al Mercury Phoenix Trust, una organización benéfica que lucha contra el Sida a nivel mundial.

Otras de las celebridades que muestran abiertamente esta lucha contra el Sida es la excéntrica y popular cantante Lady Gaga. En febrero del 2011 asistió al programa Good Morning America para promocionar el estreno de su nuevo single Born this way y lo hizo con un traje de látex que homenajeaba a los preservativos, una iniciativa que se enmarcaba dentro de la campaña MAC’s Viva Glam. Se trata de una empresa de cosmética encargada de recaudar dinero para luchar contra el Sida y que aposta por practicar el sexo seguro con preservativo.
Viva Glam es una línea cosmética que consta de barra de labios, creados por la firma de maquillaje MAC, cuyos beneficios de las ventas se destinan al Fondo MAC de Lucha contra el Sida. Por ello, esta empresa trabaja con distintas entidades para concienciar y educar a la población y prevenirla. MAC’s Viva Glam lleva 17 años llevando a cabo esta iniciativa y ya han sido unas 20 celebridades las que han prestado su imagen para esta causa. El año pasado fue el turno de Lady Gaga y Cindy Laupier, que consiguieron recaudar unos 200 millones de dólares. Este año la polémica cantante Lady Gaga ha repetido este año y se ha propuesto ascender la cantidad de dinero recaudada y llegar a los 250 millones.

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